El collar infinito

El collar infinito

Hoy nos vamos a permitir el lujo de contar una historia en lugar de hablar de datos interesantes o de nosotros. Desde el principio fuimos reticentes a contar historias de personas que han comprado en Adelita Adelita pero en este caso la historia gira en torno a un collar. En concreto al collar infinito.

Hace unos meses, cuando abrimos nuestro stand permanente en The Style Outlet San Sebastián de los Reyes (Madrid) en Madrid mucha gente se interesó en nuestros productos, sobre todo parejitas jóvenes. Como tantas otras, Laura y Miguel observaron con atención nuestras bateas y, sobre todo, los collares. Días más tarde Miguel volvió con la intención de comprar el collar infinito ya que a su novia le había gustado porque simbolizaba su amor. Durante la compra nos contó que llevaban tiempo juntos, desde el instituto, y que él tenía pensado pedirle matrimonio pero no tenían mucho dinero y estaban esperando el momento oportuno. La verdad es que llegamos a empatizar con Miguel porque se le veía enamorado de verdad. Precisamente por eso nos sorprendió tantísimo lo que acabó sucediendo.

Los días previos a Reyes fueron una auténtica locura. Tuvimos muchos pedidos y además la gente se acercaba a nuestro stand a ver nuestros relojes, collares y pendientes. Sobre todo la víspera. El centro comercial parecía un hormiguero con ríos de gente yendo y viniendo cargadas de bolsas. De entre todas ellas nos llamó la atención Paloma. Una chica normal, morena, con el pelo liso y flequillo y unos ojos marrones de una tristeza infinita. Se acercó cabizbaja al mostrador con una bolsa de Adelita Adelita en sus manos y nos preguntó, casi susurrando, si podía devolver el collar que había comprado el día anterior y que le devolviéramos el dinero.

En ese preciso instante Miguel apareció con aire melancólico en nuestro stand con la intención de devolver lo que había comprado apenas unos días antes. Se puso justo al lado de Paloma y de repente nos dimos cuenta de dos cosas: a los dos les habían roto el corazón y los dos hacían una pareja perfecta. Así que sin entrar en detalles ni pretender ser unas portera chafarderas les propusimos un trato, les haríamos un vale a ambos si nos traían en una hora un ticket de una cafetería.

Hace apenas una semana, cuando empezó la primavera, Paloma y Miguel pasaron por nuestro stand a saludarnos y comprar una pulsera que fuese a juego con el collar infinito que llevaba ella. El mismo que vino a devolver pero que al final se quedó después de haberse tomado un café de más de tres horas con Miguel.

El amor es infinito, sólo hay que encontrar a la persona adecuada.

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